7 claves para conservar tu jamón

La misión del capricho ibérico por excelencia en Navidad, el jamón, es proporcionarnos momentos inolvidables en compañía de nuestros seres queridos. Puesto que va a estar presente en nuestros hogares durante varias semanas, debemos tener en cuenta una serie de consejos para que siempre nos dé lo mejor de su sabor y textura. ¡Apunten…y degusten!

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Si hay una estrella de las Navidades (con permiso de Santa y Los Reyes Magos) es el jamón. Los expertos en ibéricos de la marca Julián Martín nos dan las claves para conservar en óptimas condiciones este manjar tan nuestro, mientras lo disfrutamos en las reuniones familiares.

Sacarle todo el partido a las fiestas navideñas incluye prestar atención a uno de los manjares estrella: el jamón. La empresa familiar Julián Martín, especializada en la fabricación y distribución de jamones y embutidos ibéricos de Guijuelo nos ha proporcionado una sencilla guía para conservar el jamón en perfectas condiciones durante esta época del año tan especial.

El jamón ibérico de Guijuelo, una de las estrellas de la Navidad, una tradición na conservar.

Cómo conservar el jamón… y la tradición

Si aún no has empezado el jamón ibérico, lo primero que debes saber es que una pata sin abrir puede conservarse sin perder un ápice de sus cualidades durante varios meses. En ocasiones, se nos juntan varias partidas de jamón en diferentes formatos. Si es tu caso, deja la pata sin empezar para cuando el resto de viandas ibéricas se hayan consumido.

Eso sí, para conservar el jamón debes retirar la funda y el papel que lo envuelve para que ‘respire’. Fundamental es también que lo coloques en un lugar fresco y alejado de la luz del sol.

El segundo tip tiene que ver con la posibilidad de conservar el jamón envasado al vacío. Si crees que vas a tardar bastante tiempo en terminarlo, bien porque sois pocos comensales o por la circunstancia que sea, la posibilidad de lanchera la pata entera y envasarla en paquetes al vacío es ala mejor. De esta forma no perderá el sabor, y solamente tendremos que abrir cada sobre cuando nos apetezca disfrutar de su sabor sin desperdiciar nada porque se nos haya estropeado o secado en exceso.

Una manera de conservar el jamón es loncheralo y envasarlo al vacío.

Una vez hayamos abierto nuestra pata de jamón ibérico, lo ideal es conservarlo a temperatura ambiente, que debe estar en torno a los 20 grados. Por supuesto, el lugar correcto es un jamonero. Ahí es donde podremos ‘trabajarlo’ mejor.

Sin prisa, pero sin pausa para que no se seque

Los jamones, con el paso del tiempo, tienden a resecarse. Esto no significa que tengan fecha de caducidad, pero sí que pierden gran parte de su valiosa esencia. Una vez abierto, todos los expertos aconsejan consumirlo, máximo, en un mes. Un secado rápido dificultará el correcto corte y hará que la calidad baje.

Aunque para servirlo debe estar a temperatura ambiente (y no recién salido de la nevera), lo más indicado para mantener en óptimas condiciones el jamón es colocarlo en una despensa, en torno a los 15-20 grados de máxima.

Si conservamos el jamón alejado del sol, le sacaremos todo su sabor.

Otro consejo interesante es el que hace referencia a evitar colocar nuestra pata de jamón cerca de cualquier electrodoméstico o fuente de calor. Los cambios de temperatura cercanos pueden hacer que el ibérico se humedezca y aparezca el temido moho. Aunque se trata de una parte del proceso natural de curación del jamón, ya que es su manera natural de expulsar la humedad, conviene frotar bien con un trapo limpio la capa más superficial. A continuación, debemos cortar el jamón con una loncha de su propia grasa o con aceite vegetal (nunca de oliva).

¿Por dónde empezamos?

Al comenzar a cortar nuestra pata, es recomendable empezar por la parte de la babilla o contramata, donde quitaremos el mínimo de grasa para que el jamón se conserve en perfectas condiciones. Guarda algunas lonchas de grasa para colocarlas encima al terminar de cortar. este gesto la mantendrá bien hidratada y hará que conserve su sabor.

Otras opciones son tapar la pata cortada con un trapo de algodón ligero, que permitirá la correcta y necesaria oxigenación. También nos asegurará el aislamiento de la humedad exterior y los insectos.

Cualquier embutido ibérico curado debe estar entre los 15 y los 20 grados, fuera del frigorífico siempre, en un lugar fresco, ventilado, y lo más oscuro posible.

¡Felices fiestas! ¡Feliz jamón!

Más información: https://youtu.be/dkZtkuAXkEQ

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