Cocido madrileño y mucho más en la histórica taberna Antonio Sánchez
Taberna Antonio Sánchez.
Taberna Antonio Sánchez es uno de esos lugares que, desde el primer vistazo, despiertan una curiosidad especial. Y no solo por su fachada antigua o por su ubicación en pleno corazón de Lavapiés. También porque, al cruzar su puerta, se tiene la sensación inmediata de entrar en un espacio donde el tiempo avanza de otra manera. Así, paso a paso, uno descubre que esta taberna no es simplemente un restaurante. Es un pedazo vivo de la historia de Madrid. Y, además, un refugio donde la tradición culinaria sigue respirando con fuerza.
Taberna Antonio Sánchez: un viaje al pasado en pleno Lavapiés

Para empezar, conviene recordar que la Taberna Antonio Sánchez presume de ser la más antigua de Madrid. Según su propia historia, ya existía como despacho de vinos antes de febrero de 1787. Y, según los archivos de la villa, su origen podría remontarse incluso a 1786. Por lo tanto, estamos ante un establecimiento que ha visto pasar más de dos siglos de vida madrileña. Y eso, sin duda, se nota en cada detalle.
Además, su ubicación en la calle Mesón de Paredes 13 no es casual. Este rincón de Lavapiés es uno de los barrios más castizos de la ciudad. Allí, entre calles estrechas, fachadas antiguas y un ambiente multicultural, la taberna se mantiene firme. Como un testigo silencioso de tertulias, encuentros y sobremesas que han marcado generaciones. Y, por supuesto, como un punto de encuentro para quienes buscan autenticidad.

Un local que conserva su alma
Al entrar, el visitante se encuentra con un espacio que parece detenido en el tiempo. Las paredes de madera, los espejos antiguos, las mesas de mármol y las cabezas de toro recuerdan que este lugar tiene una historia profunda. No es decoración. Es memoria. Es identidad. Y es, también, un homenaje a quienes lo frecuentaron.
Porque por aquí pasaron toreros, escritores, pintores y políticos. Entre ellos, nombres tan conocidos como Pío Baroja, Valle-Inclán, Sorolla o Gregorio Marañón. Todos ellos encontraron en esta taberna un espacio para conversar, debatir y disfrutar de un buen plato de cuchara. Y, además, dejaron su huella en un ambiente que todavía hoy conserva ese aire de tertulia antigua.
Por otro lado, la figura de Antonio Sánchez Ruiz, el torero que dio nombre al local en 1884, añade un matiz especial. Su hijo, también llamado Antonio Sánchez, fue torero y pintor, discípulo de Ignacio Zuloaga. De esa mezcla de arte y tauromaquia surgió el carácter único del establecimiento. Un carácter que aún se respira en cada rincón.
Una carta que honra la tradición
Sin embargo, la historia no es lo único que atrae a los visitantes. También lo hace su cocina. Una cocina que apuesta por la tradición, por los sabores de siempre y por los ingredientes de calidad. En su carta conviven entrantes clásicos, platos marineros y guisos contundentes. Las croquetas, tanto de jamón como de cocido, están espectaculares. También los caracoles. Pero todos ellos preparados con calma, con respeto y con ese toque casero que tanto se agradece.

Pero, entre todos los platos, hay uno que destaca por encima del resto: el cocido madrileño. Y no es casual. Este cocido es uno de los más celebrados de la ciudad. Primero, porque se prepara siguiendo la receta tradicional. Después, porque se sirve como manda la liturgia castiza: en dos vuelcos. Y, finalmente, porque su sabor es profundo, auténtico y lleno de matices.

La experiencia comienza con una sopa de fideos clara, intensa y humeante. Se sirve en cazuela, para que cada comensal se sirva a su gusto. Luego llega el plato de viandas. Garbanzos de Fuentesaúco, repollo rehogado, patata, zanahoria, morcillo, tocino, chorizo, morcilla y pollo. Todo ello cocido a fuego lento durante horas. Con paciencia. Con mimo. Con la certeza de que la tradición no tiene prisa.
Y, como broche final, al día siguiente se prepara la ropa vieja. Un homenaje a la cocina de aprovechamiento madrileña. Una prueba más de que aquí nada se improvisa.
Quien desee otros platos castizos destaca también el rabo de toro.
De postre recomendamos la tarta de queso: deliciosa. Pero hay otras opciones también muy sabrosas.
Un símbolo de Madrid que sigue vivo

Hoy, la Taberna Antonio Sánchez forma parte de la Ruta del Cocido Madrileño. Y, además, se mantiene como un referente para quienes buscan sabores auténticos. En un mundo donde todo parece acelerarse, este lugar recuerda que hay cosas que deben cocinarse despacio. Que hay historias que necesitan tiempo. Y que hay tradiciones que merecen ser preservadas.
Por eso, comer aquí es mucho más que sentarse a la mesa. Es participar en un rito. Es formar parte de una historia que lleva tres siglos contándose entre cucharadas. Es, en definitiva, vivir Madrid desde dentro. Desde su esencia más castiza. Desde su memoria más profunda.
Y así, entre aromas de guiso, conversaciones tranquilas y paredes que parecen hablar, la Taberna Antonio Sánchez sigue siendo lo que siempre fue: un refugio de sabor, historia y autenticidad. Un lugar donde cada plato cuenta algo. Y donde cada visita se convierte en un pequeño viaje al pasado.
Datos de interés:
Nombre: Taberna Antonio Sánchez
Dirección. Calle Mesón de Paredes 13, Madrid
Tipo de cocina: Cocina tradicional española y madrileña.
Especialidad: Cocido madrileño
Precio medio: 30 euros.
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