Nápoles en un fin de semana inolvidable: la ciudad, Isquia y Procida
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Nápoles (Italia) no es una ciudad que se rinda fácilmente al visitante. Como destaca el libro 100 fines de semana por Europa de Lonely Planet, “de entrada Nápoles no es tan amable como otras ciudades italianas cuya belleza es tan evidente que llama la atención del viajero nada más poner pie en ellas”. Sin embargo, quien se atreve a descubrirla, encuentra una ciudad vibrante, auténtica y profundamente fascinante.
Qué ver y hacer en Nápoles
Un paseo por la ciudad italiana más auténtica

El centro histórico de Nápoles, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, es un hervidero de vida. Sus calles estrechas, llenas de ropa tendida, motos y voces, ofrecen una experiencia sensorial única. En los Quartieri Spagnoli, la ciudad muestra su cara más genuina. En contraste, el barrio de San Ferdinando y la elegante Piazza del Plebiscito revelan una Nápoles más señorial. Desde el lungomare de Santa Lucía y Chiaia, un ascensor lleva al barrio de Vomero, desde donde se disfruta de una vista espectacular de la bahía.

La ciudad también es un paraíso para los amantes del arte. El Museo di Capodimonte y el Museo Archeologico Nazionale albergan auténticas joyas. Y si se busca algo más singular, la Cappella Sansevero sorprende con su Cristo Velado, una de las esculturas más impactantes de Europa.
Subir las cuestas del Vesubio
El Vesubio es el gran protagonista del paisaje napolitano. Este volcán, cuya erupción en el año 79 sepultó Pompeya, sigue dominando la ciudad. Hoy, sus laderas forman parte del Parco Nazionale del Vesuvio, que cuenta con nueve rutas de senderismo. Se pueden recorrer a pie o a caballo, y no es necesario disponer de coche: hay autobuses desde Nápoles, Pompeya y Herculano.
La ascensión no es difícil. El sendero atraviesa coladas de lava endurecida y, al llegar a la cima, a 1281 metros, el cráter impresiona. Desde allí, las vistas de los Apeninos y la bahía de Nápoles son inolvidables.
Dejarse mimar en las termas de Isquia
A solo 50 minutos en ferry desde Nápoles, Isquia es un remanso de paz y bienestar. En verano, sus playas —como la Baia di San Montano o la Spiaggia dei Maronti— son ideales para relajarse. Pero la isla es famosa también por sus establecimientos termales, abiertos todo el año.
Isquia cuenta con más de cien fuentes termales. Uno de los centros más conocidos es Negombo, un parque termal rodeado de vegetación exótica. Allí se ofrecen tratamientos de todo tipo: desde baños de barro hasta circuitos de hidroterapia. Es el lugar perfecto para desconectar y recargar energías.
Extasiarse en Procida

Más pequeña y menos turística que Capri, Procida es una joya del golfo de Nápoles. Su principal atractivo es Corricella, un puerto de pescadores con casas de colores dispuestas como un anfiteatro frente al mar. Es tan fotogénico que ha aparecido en películas como El talento de Mr. Ripley o El cartero y Pablo Neruda.
Procida invita a perderse por sus callejuelas, recorrerla en bicicleta o rodearla en zodiac para admirar sus acantilados desde el mar. Es un destino perfecto para quienes buscan autenticidad y tranquilidad.

La Nápoles subterránea
Bajo las calles bulliciosas de Nápoles se esconde un mundo silencioso y misterioso. Las catacumbas de San Gennaro conservan cámaras funerarias paleocristianas. La Galleria Borbonica, un túnel del siglo XIX, fue refugio durante la Segunda Guerra Mundial y hoy parece un museo de vehículos olvidados.
También bajo la basílica de San Lorenzo Maggiore, los pasajes subterráneos revelan restos arqueológicos que narran la historia de la ciudad desde sus orígenes.
Nápoles: cuna de la pizza

La gastronomía napolitana es otro de sus grandes atractivos. Nápoles es la cuna de la pizza, y lugares como Starita o Gino Sorbillo ofrecen algunas de las mejores del país. Pero hay mucho más.
En Isquia, por ejemplo, se puede probar pescado fresco cocinado all’acqua pazza (escalfado en caldo aromático) o el tradicional coniglio all’ischitana, un guiso de conejo al fuego de leña. Sabores intensos, sencillos y profundamente mediterráneos.
Cómo llegar a Nápoles y a las islas

El aeropuerto de Nápoles recibe vuelos desde las principales ciudades de España y Europa. Desde el puerto, los ferries e hidroalas conectan con Procida (35 minutos) e Isquia (50 minutos). Además, hay lanzaderas entre ambas islas que tardan menos de 30 minutos.
Un fin de semana en Nápoles y sus islas es una experiencia completa. Historia, arte, naturaleza, gastronomía y relax se combinan en un destino que sorprende y enamora. Como bien dice Lonely Planet, “esta caótica urbe merece la atención, y al visitarla, los curiosos se ven totalmente recompensados”. Y si además se suman las maravillas de Procida e Isquia, el viaje se convierte en inolvidable.
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Fuente: Lonely Planet, “100 fines de semana por Europa”, Editorial GeoPlaneta. Puedes comprarlo aquí.

Preguntas y respuestas sobre Nápoles, Isquia y Procida

¿Es seguro viajar a Nápoles?
Sí, aunque Nápoles tiene fama de ser caótica, la mayoría de las zonas turísticas son seguras. Se recomienda evitar barrios periféricos por la noche y tener precaución con los objetos de valor.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar Nápoles?
Lo ideal es dedicar 4 o 5 días para explorar la ciudad y hacer excursiones a lugares cercanos como Pompeya y la Costa Amalfitana. No obstante, se puede visitar en un fin de semana y ver lo principal de la ciudad.
¿Dónde comer la mejor pizza en Nápoles?
Algunas de las pizzerías más famosas son Da Michele y Sorbillo, donde puedes probar la auténtica pizza napolitana.
¿Cómo moverse por Nápoles?

El metro es eficiente y los trenes Circumvesuviana son ideales para visitar Pompeya o Sorrento. Si alquilas un coche, prepárate para el tráfico intenso.
¿Cuáles son los lugares imprescindibles para visitar en Nápoles?
Además del Vesubio y Pompeya, no te pierdas el Castel dell’Ovo, el Museo Arqueológico Nacional y el subsuelo napolitano, una red de túneles y catacumbas fascinantes.
Isquia
¿Cuáles son las mejores actividades para hacer en Isquia?
Isquia es famosa por sus aguas termales, ideales para relajarse. También puedes visitar el Castillo Aragonés, explorar las ruinas romanas sumergidas y disfrutar de sus playas.
¿Cómo llegar a Isquia desde Nápoles?
Se puede llegar en ferry desde el puerto de Nápoles. Hay varias compañías que ofrecen el servicio, con una duración de aproximadamente 1 hora.
Procida
¿Por qué visitar Procida?
Procida es una isla pequeña y menos turística que Capri o Isquia, pero destaca por sus casas de colores, su ambiente auténtico y sus playas tranquilas.
¿Cuáles son las mejores playas de Procida?
Algunas de las más recomendadas son Playa de Chiaia, ideal para familias, y Pozzo Vecchio, famosa por aparecer en la película Il Postino.
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