Vinos Finca Rodma: la tradición se viste de gala

La D.O. Ribera del Duero ya tiene tres nuevos candidatos a la excelencia. Selección, Avizor y Gran Rodma, de la vallisoletana Finca Rodma, se presentan en sociedad y lo hacen con nota.

A la D.O. Ribera del Duero le ha nacido un nuevo hijo, el niño mimado del Grupo Valdecuevas. Con tres propuestas de alta gama (Selección, Avizor y Gran Rodma), la familia Martín Rodríguez lanza la primera añada de los vinos Finca Rodma, una bodega pequeña en Quintanilla de Arriba (Valladolid) con el foco puesto en la exclusividad y la tradición.

Finca Rodma: la uva, lo primero

En el corazón de los tres vinos Finca Rodma que acaban de ver la luz (Selección, Avizor y Gran Rodma) está el mimo extremo de la uva. Desde su recolección hasta todo el proceso casi artesanal de elaboración por gravedad. El propósito de la familia Martín Rodríguez es convertirse en un referente de alta calidad en la zona, ‘la milla de oro’ de Ribera del Duero.

Uvas del vino Finca Rodma

La bodega se sitúa a orillas del río Duero, en Quintanilla de Arriba (Valladolid), y en sus instalaciones conviven tradición familiar (la del Grupo Valdecuevas, D.O. Rueda) y vanguardia, el modelo ‘chateau’ francés, y el máximo respeto al medio ambiente. Entre Vega Sicilia y no muy legos de Arzuaga, Finca Rodma acaba de presentar su primera añada. Han sido tres años de un proceso exclusivo de elaboración, con un 75% de su producción dedicado a la exportación y el 25% restante para consumo nacional.

Vinos Finca Rodma: palabra de experto

Antonio Nieto, enólogo de la bodega, nos explica el proceso casi artesanal de estos tres vinos recién nacidos, en ediciones limitadas: «en los vinos de Finca Rodma utilizamos la tecnología como aliada, pero el proceso es prácticamente artesanal. Preferimos hacer poca cantidad y hacerla bien. No superamos los 100.000 kilos de producción. Para la uva (que se vendimia a mano) no utilizamos bombeo, con el fin de evitar la pérdida de sus aromas. La uva se mueve con la ley de la gravedad, y se reducen al máximo los mecanismos tradicionales».

Antonio Nieto, enólogo de Finca Rodma

Y añade: «El resultado son vinos más naturales, en los que se aprecian mejor sus matices, y su personalidad propia. Tenemos viñedos propios, pero también compramos uvas de la zona, uvas que encajen a la perfección con la tierra y los valores que perseguimos, que mantengan la armonía de nuestros vinos».

El experto de Fincas Rodma, continuando con su relato del proceso de elaboración artesanal, hace hincapié en «el proceso de maceración, especialmente largo, con el objeto de extraer todo el potencial de la uva, seleccionada previamente de manera exhaustiva. De esta manera protegemos el mosto de las oxidaciones. Solo cuando ya arrancamos la fermentación es cuando dejamos que la temperatura del depósito suba. La vinificación integral se hace en depósitos de madera de roble francés de 500 litros, en maceración. A continuación pasan a la sala de barricas de 225 litros».

Un enclave único para vinos 100% tempranillo

Con viñedos de 30, 40 y 60 años, los vinos de Finca Rodma no tienen la certificación ecológica pero sí todas sus características. La producción de los tres caldos está 100% elaborada con uva tempranillo de la zona. En un enclave único dentro de la ‘milla de oro’ de Ribera del Duero, Finca Rodma ocupa 15 kilómetros en la parte más occidental de la D.O.

Bodegas Finca Rodma, en la milla de oro Ribera del Duero

El edificio que preside la bodega está rodeado de vides, 100% tempranillo, pero también se adquieren uvas procedentes de viñedos cuidadosamente seleccionados por su terruño en Pedrosa de Duero, Olmos de Peñafiel y el páramo de Pesquera. Los diferemtes tipos de suelo, calizo, arenoso, arcilloso y pedregoso, y la altitud de las plantas, entre los 650 y los 980 metros, otorgan a estos vinos mil y un matices.

La familia Martín Rodríguez (conocida por su trabajo en el sector agroalimentario de la zona desde 1984) adquirió estas privilegiadas instalaciones en 2019. Desde entonces, han realizado cambios para convertir a Finca Rodma en un espacio sostenible, en armonía con la naturaleza (y que planean que albergue también visitas guiadas). Su filosofía se basa en el respeto al medio ambiente y a la tradición vitivinícola. En este sentido, destaca la elección del corcho de los tapones, que se obtiene en el paraje en el que se localiza la bodega.

La primera, Selección

Fincas Rodma basa su esencia y su exclusividad en el respeto por la tradición y la naturaleza. Por eso, en sus tres propuestas, Selección, Avizor y Gran Rodma, utiliza iconos de la fauna de la zona en el etiquetado. Una muestra más del hilo conductor que guía su coherencia empresarial.

Viñedos Finca Rodma

Para Finca Rodma Selección, el primero de sus vinos, el símbolo es la trucha. «La trucha eligió vivir en las aguas únicas del río Duero. Su ribera concede las características tan especiales a nuestros viñedos, creando las condiciones perfectas para un terroir exigente y con personalidad». Selección es un vino complejo, fino, limpio y elegante. En boca predomina la fruta roja madura, con tonos de regaliz, frutos del bosque y cereza negra, junto con leves toques de vainilla y canela. Con cuerpo, buena acidez, taninos maduros y pulidos de trago largo, es persistente y sedoso. Doce meses en barrica de roble francés (60%) y americano (40%). Se han comercializado 30.000 unidades. Su precio de mercado son 26 €.

No perdamos de vista a: Avizor

La segunda propuesta recién nacida es Finca Rodma Avizor, representado por el águila. «El águila eligió su hábitat en la misma zona de nuestros viñedos. A una altura considerable sobre el nivel del mar, forja el carácter indomable y exquisito de una uva». Avizor, para muchos expertos en la materia el mejor conseguido de los tres, el que se encuentra en su lugar y su momento justo, es equilibrado, intenso, largo…

Vino Avizor Finca Rodma

Elaborado con uvas procedentes de un viñedo asentado en suelos calizos a una altitud superior a 900 metros, ofrece unas sensaciones organolépticas que se complementan con barricas de roble francés. Color rojo vivo, profundo y brillante, intenso y equilibrado en nariz. Incluye notas de cereza, frutos negros y violetas, combinado con especias y hierbas aromáticas, tiene una entrada suave y cremosa que persiste, lo que demuestra su elegancia. Quince meses en barrica de roble francés. Las botellas producidas han sido 18,000. El precio de cada botella: 36 €.

La joya de la corona: Gran Rodma

La joya de la corona, el más top, se llama Gran Rodma. Procedente de viñedos de más de 60 años, es de un color granate profundo y brillante. En nariz es complejo, con buen cuerpo y elegante, con aromas a fruta negra compotada y regaliz, especias dulces, chocolate negro, café, notas balsámicas y una madera sutil. En el paladar es sedoso y lleno de matices, persistente. Envejecido en barricas francesas de grano fino durante 20 meses. Su producción ha sido limitada a 3.000 botellas, y su precio es de 52 €.

Más información: https://fincarodma.com

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