Recetas con tomate frito: 5 ideas fáciles para comer bien sin pasar horas en la cocina
Cinco recetas fáciles y muy apetecibles con tomate frito Hida para resolver comidas y cenas sin pasar horas en la cocina.
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Cinco ideas fáciles y apetecibles para sacar partido al tomate frito y resolver comidas y cenas sin complicarse.
Hay ingredientes que conviene tener siempre en la despensa por su versatilidad, como el tomate frito. Un ejemplo es el tomate frito Hida, que está elaborado con tomates frescos de la huerta y aceite de oliva vgen extra y se cocina a fuego lento. La ventaja en el día a día es bastante evidente: basta con abrir el envase para tener lista una base de tomate con sabor muy atractivo.
Y no, el tomate frito no sirve únicamente para preparar un plato de pasta deprisa. Con unos cuantos ingredientes más se puede convertir en la base de recetas muy diferentes, desde unas berenjenas gratinadas hasta unos huevos al plato. Estas cinco ideas demuestran que tener un buen tomate frito en casa puede solucionar más de una comida o cena.
1. Berenjenas gratinadas con tomate y mozzarella

Una receta sencilla que funciona tanto como primer plato como para una cena ligera.
Para dos personas necesitaremos una berenjena grande, aproximadamente 200 gramos de tomate frito Hida, una bola de mozzarella, orégano, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.
Cortamos la berenjena en rodajas de aproximadamente un centímetro, añadimos un poco de sal y las cocinamos a la plancha con unas gotas de aceite hasta que estén tiernas. Después las colocamos en una fuente de horno alternando capas de berenjena, tomate frito y mozzarella.
Terminamos con un poco de orégano y llevamos al horno, precalentado a 200 ºC, durante unos 10 minutos. Los últimos dos o tres minutos podemos activar el gratinador para conseguir esa capa dorada que hace bastante difícil esperar a que se enfríe.
2. Huevos al plato con tomate frito y verduras

Los huevos al plato son una de esas recetas que parecen más elaboradas de lo que realmente son. Y admiten prácticamente cualquier verdura que tengamos en la nevera.
Para dos personas podemos utilizar cuatro huevos, 250 gramos de tomate frito, medio calabacín, media cebolla, un puñado de espinacas y un poco de queso rallado.
Salteamos la cebolla y el calabacín cortados en dados pequeños. Cuando estén tiernos incorporamos las espinacas y dejamos que pierdan volumen. Añadimos el tomate y repartimos la mezcla en dos recipientes aptos para horno.
Hacemos dos pequeños huecos en cada recipiente, cascamos los huevos y horneamos a 190 ºC hasta que la clara esté cuajada pero la yema continúe cremosa. Antes de servir podemos añadir queso rallado, pimienta negra o unas hojas de albahaca.
Imprescindible acompañarlos con buen pan.
3. Arroz rápido con tomate, pollo y verduras

No hace falta preparar una paella para convertir un poco de arroz en un plato completo.
Cortamos una pechuga de pollo en dados y la doramos en una sartén amplia. Añadimos medio pimiento rojo y medio calabacín cortados pequeños y cocinamos durante unos minutos.
Incorporamos unos 180 gramos de arroz, removemos y añadimos tres o cuatro cucharadas generosas de tomate frito Hida. Cubrimos con caldo de pollo o de verduras y dejamos cocinar el tiempo que indique el arroz.
El tomate aporta sabor y hace que el resultado quede mucho más jugoso sin necesidad de preparar previamente un sofrito largo. Un poco de pimentón o unas hebras de azafrán pueden terminar de darle personalidad.
4. Mini pizzas de pan de pita

Esta receta entra en la categoría de cenas de emergencia que probablemente acabemos repitiendo aunque tengamos tiempo para cocinar.
Solo necesitamos pan de pita, tomate frito, mozzarella y los ingredientes que queramos añadir encima: champiñones, jamón cocido, aceitunas, atún, verduras asadas…
Extendemos una capa fina de tomate sobre cada pan de pita, añadimos mozzarella y repartimos los ingredientes elegidos. Horneamos a 200 ºC durante unos ocho o diez minutos, hasta que el queso esté fundido y los bordes ligeramente crujientes.
También se pueden preparar con tortillas de trigo para conseguir una base mucho más fina. Es una buena fórmula para aprovechar pequeñas cantidades de ingredientes que hayan quedado en la nevera.
5. Garbanzos con tomate y huevo

Un bote de garbanzos cocidos puede convertirse en una comida completa en menos de veinte minutos.
Para dos personas salteamos media cebolla picada con un poco de aceite de oliva. Cuando empiece a estar transparente incorporamos unos 400 gramos de garbanzos cocidos, bien lavados y escurridos, y aproximadamente 250 gramos de tomate frito.
Añadimos comino, pimienta negra y, si nos gusta el picante, una pizca de chile. Cocinamos todo junto durante cinco minutos.
Después hacemos dos huecos entre los garbanzos, cascamos un huevo en cada uno y tapamos la sartén. Dejamos cocinar a fuego suave hasta que la clara esté hecha. Perejil o cilantro fresco por encima y tenemos un plato único sencillo, barato y bastante contundente.
Una base de despensa que da mucho juego
Preparar una salsa de tomate casera desde cero requiere tiempo: cocinar el tomate, reducirlo y conseguir que alcance el punto adecuado. Y está fenomenal, pero tener tomate frito Hida en la despensa permite saltarse esa parte y empezar la receta prácticamente por la mitad.
A partir de ahí, las posibilidades son enormes. Lasañas, albóndigas, empanadas, arroz, pescado al horno, shakshuka, pasta o simplemente un huevo frito con tomate y pan. Hay días para cocinar durante horas y días en los que queremos comer bien sin montar media cocina. Estas recetas están pensadas exactamente para los segundos.

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