Los bebés no deben beber agua en sus primeros meses de vida: riesgos y consejos
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Aunque parezca sorprendente, dar agua a bebés menores de seis meses puede ser peligroso. Muchos padres creen que ofrecerle agua a su hijo es una forma de mantenerlo hidratado, especialmente en días calurosos. Sin embargo, los expertos en pediatría y nutrición infantil coinciden. La leche materna o la fórmula son suficientes para cubrir todas sus necesidades.
A continuación, te explicamos las razones médicas detrás de esta recomendación. También exploramos las razones científicas. Estas cuentan con el respaldo de hospitales y organismos sanitarios.
1. La leche materna ya contiene suficiente agua

La leche materna está compuesta en más de un 80% por agua. Esto significa que, incluso en climas cálidos, el bebé no necesita agua adicional. La OMS afirma que “la leche materna proporciona toda la energía y los nutrientes que necesitan los lactantes durante los seis primeros meses de vida” y que “no se les deben proporcionar otros alimentos ni líquidos, ni siquiera agua”.
Lo mismo ocurre con la leche de fórmula, siempre que se prepare siguiendo las indicaciones exactas. Añadir más agua de la recomendada puede ser perjudicial.
La Asociación Española de Pediatría (AEP) explica que “al principio de cada toma, la leche materna contiene más agua y lactosa, mientras que al final tiene mayor contenido en grasa”, lo que garantiza la hidratación del bebé sin necesidad de agua adicional. Puedes leerlo en su contenido sobre composición de la leche materna.
2. Riesgo de hiponatremia: un peligro real para los bebés
Uno de los mayores riesgos de dar agua a un bebé pequeño es la hiponatremia. Esta condición ocurre cuando el nivel de sodio en la sangre baja demasiado.
El agua diluye los electrolitos del cuerpo, y en los bebés, cuyos riñones aún están inmaduros, esto puede provocar:
- Convulsiones
- Inflamación cerebral
- Baja temperatura corporal
- Daño neurológico
- Incluso, en casos extremos, la muerte2
3. Menor ingesta de nutrientes

Cuando un bebé toma agua, puede sentirse lleno. Esto reduce su apetito y, por tanto, su consumo de leche. Como resultado, recibe menos calorías y nutrientes esenciales para su desarrollo.
Por tanto, esto puede afectar el crecimiento y el sistema inmunológico del bebé.
4. Sistema inmunológico inmaduro
El agua potable, aunque segura para adultos, puede contener bacterias o virus que el sistema inmune del bebé aún no puede combatir.
Por eso, incluso si se considera que el agua del grifo es potable, no se recomienda para bebés menores de seis meses. En caso de necesidad médica, se debe hervir y enfriar adecuadamente2.
5. Bebés: ¿Qué hacer en días calurosos o con fiebre?
En estas situaciones, la solución no es ofrecer agua. Lo correcto es aumentar la frecuencia de las tomas de leche. Tanto la leche materna como la fórmula proporcionan hidratación y nutrientes al mismo tiempo.
Solo en casos excepcionales, y bajo supervisión médica, se puede valorar la introducción de agua o soluciones de rehidratación.
6. ¿Cuándo pueden empezar a beber agua los bebés?
A partir de los seis meses, cuando comienza la alimentación complementaria, los bebés pueden empezar a beber pequeñas cantidades de agua.
Eso sí, debe ser entre comidas y sin sustituir la leche. La leche sigue siendo su principal fuente de nutrición hasta al menos el primer año de vida.
Recomendaciones clave para padres
- No ofrecer agua antes de los seis meses.
- No diluir la fórmula con más agua de la indicada.
- Aumentar las tomas de leche en días calurosos o con fiebre.
- Consultar siempre con el pediatra ante cualquier duda.
Aunque el agua es esencial para la vida, no lo es para los bebés menores de seis meses. Su cuerpo aún no está preparado para procesarla de forma segura.
La leche materna o la fórmula les proporciona todo lo que necesitan: hidratación, energía y defensas. Por eso, seguir las recomendaciones de pediatras y organismos sanitarios es fundamental para proteger la salud de tu bebé.
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