El bao gigante que se toma con pajita llega a Madrid desde Shanghái: disfrútalo en Baoyilong
El bao más grande que se toma con pajita se puede disfrutar en el restaurante Baoyilong de Madrid. Tragourmet.
El bao más grande que se toma con pajita ya está en Madrid. Y no es un bao cualquiera. Es el Baoyilong Bao Imperial, uno de los bocados más virales de China y un icono de la alta cocina de Shanghái. Ahora, por fin, puede disfrutarse en la capital. Y además, puede disfrutarse tal y como marca la tradición: sorbiendo su caldo con una pajita antes de hincarle el diente.
Este bao gigante, conocido en China como Xie Huang Da Tang Bao, es una versión premium y monumental de los clásicos xiaolongbao. Sin embargo, su tamaño, su técnica y su ritual lo convierten en una experiencia completamente distinta. Y, por supuesto, mucho más sorprendente.

Un bao imperial con historia
Para entender por qué este bao es tan especial, conviene mirar atrás. Originario de Shanghái y de la región de Jiangsu, el Bao Imperial nació como una evolución de los xiaolongbao tradicionales. Pero pronto se convirtió en algo más. Su relleno, elaborado con carne de cerdo mezclada con huevas y carne de cangrejo, lo situó en la categoría de los platos de lujo. De hecho, durante siglos se sirvió en banquetes imperiales y celebraciones de la alta sociedad china.
Con el tiempo, este bao mantuvo su prestigio. Y además, se consolidó como un símbolo de la temporada del cangrejo en China. Por eso, su llegada a Madrid supone un pequeño acontecimiento gastronómico. Porque no solo aterriza un plato. Llega una tradición. Llega una técnica. Y llega un ritual.
El ritual del bao gigante

El Baoyilong Bao Imperial no se come como un bao normal. Y eso es parte de su encanto. Primero, se coloca una pajita en el centro del bao. Después, se sorbe con cuidado el caldo caliente que se ha formado en su interior durante la cocción al vapor. Ese caldo es intenso, profundo y lleno de matices marinos. Y es, sin duda, el alma del plato.
Solo después de disfrutar el caldo se prueba la masa. Una masa fina, suave y esponjosa. Una masa que envuelve un relleno jugoso y aromático. Y una masa que completa una experiencia que combina textura, sabor y tradición.
Por eso, este bao no es solo un bocado. Es un pequeño espectáculo. Es un momento. Y es una de esas cosas que, una vez probadas, se recuerdan.

Baoyilong: cocina de Shanghái al alcance de todos
El Bao Imperial es la estrella. Pero Baoyilong es mucho más. En un momento en el que comer bien en Madrid puede resultar complicado sin que tiemble la cartera, este restaurante del barrio de Hortaleza ha encontrado su sitio. Y lo ha hecho con una propuesta clara: cocina auténtica de Shanghái, precios ajustados y platos que no fallan.
Su carta está pensada para disfrutar sin complicaciones. Y además, para descubrir sabores tradicionales elaborados de forma artesanal. Todo se hace en el propio local: masas, rellenos, caldos y salsas. Y eso se nota.
Una carta llena de clásicos

Entre sus imprescindibles destacan:
- Xiaolongbao (7,20–10,20 €): dumplings al vapor con jugo interior y masa fina casera.
- Shengjianbao (7,50–7,80 €): bollitos al vapor y dorados a la plancha, con ese contraste crujiente y esponjoso tan característico.
- Wonton (8,80–10,20 €): servidos en sopa o en salsa, siempre caseros y siempre jugosos.

Además, la carta incluye platos para compartir como:
- Rollitos fritos rellenos (4,50–4,80 €).
- Pollo coreano con miel y mostaza (9,80 €).
- Pollo Sichuan (9,80 €).

Y también opciones más completas como:
- Spicy Braised Beef Noodle Soup (11,20 €).
- Vegan Noodle Soup (9,20 €).
Todo ello forma un recorrido por los sabores más auténticos de Shanghái. Y todo ello con un ticket medio accesible y sin artificios.
El alma de la casa: los baozi
Aunque el Bao Imperial es la novedad más llamativa, los baozi son el corazón de Baoyilong. Se elaboran con una masa suave y ligera. Se cuecen al vapor. Y después, se doran a la plancha para conseguir ese exterior crujiente que los hace únicos. Los rellenos son caseros y generosos. Y cada bocado combina técnica, tradición y sabor.
Además, la carta se completa con gyozas, dumplings al vapor, noodles salteados y sopas tradicionales. Todo preparado con producto fresco y con recetas familiares que mantienen viva la esencia de la cocina casera china. Y también hay deliciosos postres como los mochis (de té verde, de cheesecake de fresa o de fruta de la pasión y mango) y otros como el dorayaki de chocolate, el helado de sésamo negro o sakura mochi.

Baoyilong en Madrid
Baoyilong está en López de Hoyos 327, en el barrio de Hortaleza. Allí comparte la esencia de Shanghái con una propuesta honesta, sabrosa y accesible. Y ahora, además, con el bao más grande que se toma con pajita.