El Alentejo: tradición made in Portugal

Entre el río Tajo y el Algarve, al sur de Portugal, El Alentejo nos muestra sus encantos rurales entre tradición, patrimonio arqueológico único, bodegas alucinantes, labores hechas a mano exclusivas y un clima benevolente la mayor parte del año. Descubrimos la parte más desconocida (y artesanal) del paraíso portugués de interior.

El Alentejo ocupa un tercio del territorio portugués, que limita al oeste con el océano Atlántico y al este con España. Y es esta zona, la que da al interior, la que alberga tradición, gastronomía y una esencia cultural a prueba de espíritus aventureros y curiosos. ¿Nos acompañas a descubrir esta sorprendente región del sur de Portugal, desde el interior?

La artesanía, puntada a puntada

La producción cultural de la región alentejana está fuertemente arraigada en la tradición, para la que existen un buen número de instituciones dedicadas a salvaguardarla. Desde el Museo de Tapices de Portalegre hasta el Centro Interpretativo de Tapetes de Arraiolos, la tradición, en esta extensa región del sur de Portugal, guía los pasos del viajero.

Taller de tapices de Arraiolos, en El Alentejo
La villa de Arraiolos es conocida por la elaboración de alfombras artesanales.

La técnica para la elaboración de alfombras artesanales de esta zona limítrofe con España se remonta al siglo XV. Para conocer desde dentro todos los secretos de estas joyas artesanales de El Alentejo, lo mejor es visitar el Centro Interpretativo de Tapetes de la ciudad de Arraiolos. Además de ver in situ cómo se trabajan, el viajero podrá adquirir una de las piezas únicas elaboradas a mano en alguna de las tiendas que comercializan estas obras de arte exclusivas.

Museo de Tapicería de Portalegre, en El Alentejo
Museo de Tapices Guy Fino de Portalegre.

Otra ciudad afamada por su producción textil es Portalegre, donde se encuentra el Museo de Tapices Guy Fino. De sus paredes cuelgan espléndidos ejemplares contemporáneos creados en la Fábrica de Tapices de la ciudad. Algunas de estas obras reproducen famosos cuadros de la historia del arte portugués.

De alfarería y arte contemporáneo

Siguiendo con la tradición artesana, destacan dos pueblos con mucho encanto: Odemira y São Pedro do Corval. Ambos representan el arte de la alfarería tradicional, y ambos lugares albergan fundaciones y talleres que imparten cursos de modelado y pintura cerámica. Por la inspiración que nadie se preocupe, menos aún si previamente visita la Asociación de Artesanos del Concejo de Odemira, donde reposan las piezas de arcilla de una artista de renombre como es Inés Viana.

Si nuestras preferencias se inclinan más bien hacia el arte contemporáneo luso, el Museo de Arte Contemporáneo de Elvas nos espera. El recinto alberga una colección permanente de más de 650 obras realizadas sobre diferentes soportes y formatos. Además, en este museo se suceden las exposiciones temporales de artistas locales.

Arquitectura religiosa: Patrimonio Mundial

El arte religioso de esta región del sur-este de Portugal cuenta con impresionantes ejemplos en Évora. Gracias al perfecto estado de conservación de su bello casco histórico, la ciudad está considerada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Uno de los ejemplos más representativos de arquitectura religiosa destacable es la Capilla de los Huesos, adyacente a la Iglesia de San Francisco. Se trata de una enigmática construcción con el interior completamente cubierto por huesos y cráneos humanos procedentes de más de 5.000 esqueletos. Las sobrecogedoras vistas resultan inolvidables para el visitante que, nada más entrar en la capilla, pueden leer un cartel que dice: «Nosotros los huesos que estamos aquí, esperamos por los vuestros».

Capilla de los Huesos, en Évora (El Alentejo)
La Capilla de los Huesos, en la Iglesia de San Francisco, está ‘empapelada’ por huesos humanos.

Muy cerca de la Iglesia de San Francisco, y de un estilo muy representativo de la arquitectura lusa, nos encontramos la Iglesia de la Misericordia. A pesar de que la fachada es extremadamente sencilla, en su interior alberga pinturas y frescos barrocos, así como los clásicos azulejos blancos y azules que contrastan con el dorado del retablo principal. Algo similar sucede en la cercana Iglesia dos Lóios. Para rematar la visita cultural y monumental de la región, no podemos olvidarnos de la catedral de Évora, a caballo entre los estilos románico y gótico.

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Paseo gastronómico y vitivinícola por El Alentejo interior

Famosas son las bodegas de El Alentejo. Entre la amplia oferta de instalaciones destacan Adega Mayor, que organiza catas interesantes y visitas guiadas para acercar al viajero a la tradición vitivinícola del lugar. Una aproximación a la enología que no podemos dejar pasar.

Quinta do Quetzal, bodega entre la tradición y la modernidad, en El Alentejo.
La Quinta do Quetzal, una de las mejores bodegas de El Alentejo.

En Vidigueira, una d elas ocho subregiones vinícolas con Denominación de Origen, se encuentra la Quinta do Quetzal, una perfecta muestra de la fusión de costumbres y modernidad que caracteriza a El Alentejo. Aparte de excelentes caldos, esta bodega imprescindible alberga una interesante exposición de arte.

Cerca del famoso pueblo amurallado de Marvão se encuentra el Museo do Azeite, perfecto para degustar el oro líquido que se utiliza tanto en la cocina regional. Al enoturismo, la oferta de actividades de El Alentejo suma tratamientos de bienestar así como estancias inolvidables en entornos increíbles. En este particular, cabe mencionar el Resort L’And Vineyards, que ofrece experiencias de todo tipo en torno a la cultura del vino, entre las que cabe destacar la observación de las estrellas, por ejemplo.

Más información: http://www.visitalentejo.pt/es/

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