Qué ver y hacer en la Sierra Calderona, el pulmón verde entre Valencia y Castellón
Vistas de la Sierra Calderona (Valencia). Tragourmet.
Descubre la Sierra Calderona: rutas, miradores, historia, poblados íberos y el mejor almuerzo valenciano en un entorno natural único.
Artículo escrito por C. Jorge
La Sierra Calderona es una alineación montañosa que se extiende desde la Sierra de Javalambre hasta casi el mar Mediterráneo, en el término de Puzol (Valencia). Separa las cuencas de los ríos Palancia y Túria, así como las provincias de Castellón y Valencia, abastando parte de cinco comarcas (Alto Palancia, Camp de Morvedre, el Camp de Túria, La Serraníayl’Horta Nord).
Desde 2002, la parte oriental de la sierra ha sido protegida por sus valores ecológicos, paisajísticos y etnográficos como Parque Natural por la Generalitat Valenciana. Una extensión de 18.019 hectáreas que ocupa los términos de Altura, Segorbe, Gátova, Marines, Olocau, Serra, Náquera, Estivella, Segart, Albalat dels Taronchers, Gilet y Sagunto, repartidos en tres comarcas.
Sierra Calderona: de los senderos a los santuarios y poblados íberos

Cada uno de estos municipios alberga rincones y parajes singulares que no dejan indiferente al visitante. Como el poblado íbero del Puntal dels Llops en Olocau, el Santuario de la Cueva Santa en Altura o el Mirador del Garbí en Estibella. Desde este último puede contemplarse la vastedad del territorio valenciano hasta llegar al mar, con el Montgó al fondo, en la comarca alicantina de La Marina Alta.
La excursión desde el aparcamiento hasta este observatorio –a 596 metros de altura- no conlleva ningún tipo de dificultad y uno puede deleitarse paseando por caminos y senderos, que invitan a recorrerlos de manera relajada y consciente.
El conjunto tiene una extensión de 35 quilómetros en línea recta entre el Montmayor (Altura), máxima altura de la sierra con 1.017 metros, y el Picayo (Sagunto) lo que dificulta la delimitación del conjunto, sobre todo en su vertiente noroeste, donde La Calderona se difumina con la Sierra de Andilla y la Sierra de El Toro. A la umbría queda el valle del Palancia y a la solana las llanuras del Camp de Túria y la hoya de Alcublas –en La Serranía-. Los olivos y algarrobos, junto a alcornoques y madroños son los cultivos que predominan en este paisaje.
El Dragón de la Calderona: una singular construcción

En Gilet encontramos el Dragón de la Calderona. Una singular construcción de 2005 que se enclava en el ambicioso proyecto “El Bestiario”, que tenía por finalidad aunar diversas expresiones artísticas (Cerámica, música, baile, pintura…). Alberga el centro de arte e investigación GAIA, que estudia la vinculación del arte con la naturaleza. Los ideólogos del proyecto fueron la escultora Rhe Marmentini, el saxofonista de jazz Perico Sambeat y la pintora y antropóloga Judit Nádor. La singularidad del edificio lo ha convertido en lugar de visita para senderistas y curiosos.
La Calderona toma el nombre de una de las amantes de Felipe IV
El nombre de Calderona data del siglo XVII y va unido al de la joven y bella actriz María Calderón, una de las amantes preferidas del rey Felipe IV y con quién tuvo un hijo –Juan José de Austria-. La vida disoluta del monarca era conocida en la Corte y se estima que tuvo más de 30 hijos fuera del matrimonio. Tras dar a luz, María Calderón fue separada de su hijo por el propio soberano, que educó al niño bajo su protección. Ella fue recluida en el monasterio benedictino de San Juan Bautista en Valfermoso de las Monjas (Guadalajara) y obligada a convertirse en religiosa, donde llegaría a ser abadesa (1643-1646).
Cuenta la leyenda que María Calderón consiguió huir del monasterio y asentarse, como bandolera, en la serranía entre el norte de la provincia de Valencia y Aragón, zona en la que se ubica el actual Parque Natural de la Sierra Calderona del que toma nombre. Antiguamente esta sierra se conocía como Montes de Porta Coeli, en referencia a la Cartuja de Porta Coeli situada en sus montañas.
Donde disfrutar de un almuerzo valenciano en la Sierra Calderona
Para reponer fuerzas después de una ruta por estos atractivos parajes, nada mejor que cumplir con uno de los rituales valencianos más arraigados: el almuerzo.
En casi todos los municipios es fácil encontrar un bar o restaurante donde ofrezcan esta opción con un precio ya cerrado. El ritual se inicia con “el gasto”, unos entrantes gentileza de la casa que se incluyen en el precio del almuerzo completo, y que varían de unos sitios a otros. Cacaos del collaret, fritos, ensalada de tomate y olivas suelen ser las opciones más habituales para acompañar con la bebida – vino y gaseosa es una de las combinaciones más clásicas-.

Tras este aperitivo, un buen bocadillo con infinidad de opciones (tortillas, embutido, revuelto, calamares) e incluso la opción de brasa en algunos establecimientos, como el Restaurante El Reino de Gilet donde es imprescindible probar su secreto ibérico a la brasa con patatas a la pobre, y para rematar café o cremaet (mezcla de café, ron y azúcar quemada). El precio del almuerzo completo suele estar alrededor de 9 euros.
Esta costumbre está cada vez más extendida socialmente y ya no solo es un hábito vinculado a trabajos con desgaste físico, como la agricultura o la construcción. Grupos de compañeros de trabajo, parejas o grupos íntegramente de mujeres pueden verse habitualmente almorzando en cualquiera de estos establecimientos. En este sentido, el grupo Dones Esmorzadores revindica la visibilización de la mujer en unos espacios reservados tradicionalmente a los hombres y reconoce anualmente a mujeres destacadas en su ámbito profesional y que, además, contribuyen a difundir las costumbres valencianas.