El Rincón de Ademuz: una isla valenciana en tierras aragonesas y manchegas
Descubre el Rincón de Ademuz, un enclave valenciano entre Aragón y La Mancha, su historia, paisajes, gastronomía y la emblemática manzana esperiega.
Imagen de Ademuz, capital del Rincón de Ademuz.
Descubre el Rincón de Ademuz, un enclave valenciano entre Teruel (Aragón) y Cuenca (Castilla-La Mancha), su historia, paisajes, gastronomía y la emblemática manzana esperiega.
Autora:. C. Jorge
El Rincón de Ademuz constituye una isla valenciana en tierras aragonesas y manchegas, separado del resto de la provincia por una franja de quince kilómetros. Se trata de uno de los veintiséis enclaves extraprovinciales existentes en España, cuyos 370 kilómetros cuadrados de extensión lo convierten en el segundo más grande del país. La comarca está integrada por siete municipios (Casas Altas, Casas Bajas, Castielfabib, La Puebla de San Miguel, Torrebaja, Vallanca y Ademuz –la capital de la comarca-). A pesar de estas circunstancias geográficas, los rinconademucenses se sienten valencianos y se precian de ser los primeros que lo fueron, ya que sus tierras marcaron el inicio de la reconquista cristiana por el rey Jaime I.
Jaime I inició la Reconquista del Reino de Valencia por Ademuz
El Rincón de Ademuz: un territorio abrupto flanqueado por ríos

Se trata de un territorio abrupto, formado por los valles de los ríos Ebrón y Bohílgues, afluentes del Túria, que vertebra la comarca en dirección norte-sur y que en estos meses baja con un caudal considerable, tras las precipitaciones acumuladas de los últimos meses.
Ademuz, la capital del Rincón (que se está despoblando)

La capital de la comarca, Ademuz, aglutina los servicios mancomunados, así como el único instituto de secundaria. A lo largo del siglo XX fue perdiendo población de manera continuada. En 1900, eran 3.403 los vecinos censados, mientras que en 1999 el número se había reducido a 1.172. Actualmente, son un millar las personas allí censadas, aunque no todas residen durante todo el año. Esta despoblación de la capital de la comarca se acentúa en el resto de municipios, como es el caso de Castielfabib, que ha pasado de 2.393 en 1900 a 287 en 2024.

El descenso del número de vecinos se hace palpable cuando uno se adentra en sus callejuelas y umbríos rincones en los meses de invierno. El visitante puede recrearse en el entramado irregular de su casco urbano, sus callejuelas sin salidas y las reminiscencias de la arquitectura aragonesa en sus balconadas artesanales de madera, perfectamente conservadas en la Plaza de Elvira Lindo. Allí podemos contemplar la casa consistorial con sus atractivos soportales compuestos por tres arcos centrales, uno lateral y la balconada de la primera planta, donde se ubica la sede administrativa del municipio. Los miércoles, además, acoge un mercadillo ambulante.
La escritora Elvira Lindo procede del Rincón de Ademuz

La conocida escritora desciende de este enclave valenciano por vía materna. Allí ha pasado sus veranos y períodos vacacionales, cuando la familia huía de Madrid. Y lo ha convertido en escenario de su novela “En la boca del lobo”, para visibilizar este territorio al que se siente sentimentalmente unida. Actualmente reside en Ademuz con su marido, el también escritor, Antonio Muñoz Molina.
La escritora Elvira Lindo y su marido, Antonio Muñoz Molina, residen actualmente en Ademuz, de donde es originaria la familia materna de Lindo
Almuerzo en el Bar Pitoches

Las opciones gastronómicas se han reducido en los últimos años y el visitante se encontrará con las persianas bajadas del mítico Casa Domingo. Una opción para disfrutar de un almuerzo tradicional es el Bar Pitoches, a escasos metros del anterior. Allí podrá disfrutar de un buen bocata, con pan de horno local, embutido, orza, y tortillas variadas. Como gasto una degustación de olivas variadas y, para terminar, el café. El turista también podrá adquirir, allí mismo, productos locales como miel, compota de manzana esperiega o zumo de la misma variedad de fruta.
El Bar Pitoches ofrece almuerzo popular diariamente, excepto los martes que cierra por descanso del personal
La manzana esperiega, una seña de identidad de la zona
Y es que la manzana esperiega es la seña de identidad de la agricultura ademucense. Una variedad propia condicionada por el clima y la orografía del terreno, que le aportan una dulzura y aromas únicos. La fruta comienza a recolectarse a mediados de octubre y puede mantenerse, sin necesidad de cámara frigorífica, hasta abril o mayo.
La manzana esperiega es una variedad autóctona del Rincón de Ademuz
Históricamente, los agricultores del Rincón han seleccionado las mejores piezas para su venta por toda España. Actualmente, se puede consumir también en productos elaborados, como la compota o los zumos. En otros lares es conocida como “manzana helada”, debido a que el azúcar que contiene se cristaliza y provoca una apariencia de hielo.