Cumbres del silencio: relato de un fotógrafo en el Techo del Mundo
Luces y sombras del Himalaya: una travesía visual por el Glaciar Kumbu y el Everest
FOTOS Y TEXTO DE SANTIAGO CARRASCO (@karritravels)
Antes de comenzar esta travesía, con el fin de contextualizar, quisiera compartir dos fotografias. La primera, es una panorámica del valle del Glaciar Kumbu, flanqueado por parte de la cordillera del Himalaya. En ella podemos ver, de izquierda a derecha: Lingtren (6.749), Khumbutse (6.665), Changtse (7.553), Everest (hombro O, 7.205), Everest (8.848), Lhotse (8.515 casi oculto por el Nuptse), Nuptse (7.861), Pema Dablam (6.430), Ama Dablam (6.856), Pokalde (5.806), Kangtega (6.685), Thamserku (6.608) y Tobuche (6.542). Lago Dried (5.297).

La segunda, es el momento en que el sol ilumina solamente la cumbre del Everest antes de ocultarse. Ambas están realizadas, en noviembre de 2019, desde la cumbre del Kala Patthar que, a pesar de sus 5.643 mt., al lado de las cumbres que la rodean parece insignificante.

Después de la dificultad del ascenso, desde el Kala Pathar, si tienes la suerte de llegar y ese día está despejado, las vistas son espectaculares, indescriptibles. Hay que preparar el equipo y disparar las primeras fotos para esa panorámica única del techo del mundo. A continuación viene la espera, el sol va bajando, los colores cambian, el atardecer llega y la última luz del día se apaga en la cima del Everest. El espectáculo te deja sin aliento.
Pero cuando el sol se esconde, viene la oscuridad, el viento y el frio intenso y aún queda descender hasta el alberque, serpenteando por una estrecha vereda con la única luz del frontal. Una vez abajo, la satisfacción personal es enorme, el esfuerzo en algunos momento ha sido muy intenso, pero lo vivido ha sido una experiencia única, ya no importa tanto el resultado de las fotos.
Si, si, son momentos mágicos e inolvidables, pero también lo son por la enorme determinación personal que supone llegar a este lugar haciendo una ruta de ocho jornadas a través del Parque Nacional de Sagarmantha (Nepal), desde Lukla a Gorakshep, y la mayoría del trayecto en alturas superiores a los tres mil metros.

1ª Etapa. Llegada a Lukla (2.860 mt.) en avión desde Kamandu.
En Lukla comienzan la mayoría de la expediciones que pretenden llegar al Campo base del Everest. De lo contrario, el camino ha de hacerse a pié, desde Jiri, a siete u ocho días de viaje.
El Aeropuerto de Lukla (Tenzing-Hillary), está considerado como uno de los más peligroso del mundo debido a que: está rodeado de montañas, la longitud de la pista (450 metros), una pendiente muy alta (12º), la presencia de un muro al final de la pista y de un acantilado al principio y estar situado a mucha altitud, a todo lo que hay que sumarle una climatología muy cambiante.
Nada más dejar el pequeño avión, comienza el camino hacia Phakding (2.610 mt.), acompañados por un grupo de porteadores y yack. El trayecto es muy asequible, mayoritariamente en descenso, es el primer contacto con estas montañas.
2ª Etapa. Hasta Namche Bazaar (3.450)
Recorriendo más de doce kilómetros en unas siete horas. Esta etapa está marcada por los puentes colgantes que son un continuo complemento del paisaje. En ella nos encontramos uno que nos impactará por ser el más alto que encontraremos de todo el camino, el Hillary Bridge, colgando sobre la unión de los ríos Dudh Koshi y Bhote Koshi.

A partir de este puente aún queda, para mí, uno de los tramos más duros de toda la ruta, una impresionante subida a través de una frondosa vegetación. Una vez superada y apenas recorrido un kilometro, vuelven a aparecer pronunciadas rampas, todo ello era de esperar ya que el fin de esta etapa está en una cota de más de 800 metros de donde la iniciamos.
3ª Etapa. Día de climatización en Namche.
Hemos llegado a los 3.480mt. La medicina de montaña ya la considera «muy alta altitud» y debemos aclimatarnos. Continuaremos ascendiendo aún unos días sin sobrepasar los 4.000 (hasta la etapa 6ª, Dingboche).
En las proximidades de Namche Bazaar, está la aldea de Thame, conocida por ser el hogar de muchos alpinistas Sherpa famosos y por su monasterio, uno de los más antiguos de la región de Khumbu, construido hace unos trescientos cincuenta años y llamado Dechen Choekhoring. Sigue la tradición «Nyingma» que literalmente significa «antiguo» y no cuenta con un jerarca oficial.

La 4 Etapa. Hasta kyangjuma (3.600 mt.)
Comienza con unas interminables escaleras que da acceso a una durísima cuesta. Pero todo esfuerzo tiene su recompensa, desde la cima tenemos las primeras vistas del Everest, a unos cuarenta kilómetros de distancia y a su derecha el Lhotse (8.516), Thamserku (6.623 m) y Ama Dablan (6.856 m). Este momento hubiera sido maravilloso de no ser por el interminable sonido del ir y venir de los helicópteros llevando turistas al Everest View Hotel, construido por los japoneses en los años setenta.

5ª Etapa. La salida de Kyangjuma
Comienza con una bajada, pero una vez superado el rio Dudh Koshi toca la parte más dura de la etapa, una subida de 525 metros de desnivel hasta cruzar la puerta de entrada a Tengboche, situado en una cresta a 3.860 metros.
Desde un memorial próximo con su estupa y banderas de oración, situado en una cresta a 4.200 metros, a la que se accede por una empinadísima vereda, se tiene una visión del valle recorrido por el río Imja Khola y bordeado por el Ama Dablam (6.812), Lhotse (8.516 ), Everest (8.848), Nuptse (7.861), Tobuche (6.495) y Cholatse (6.440) (de derecha a izquierda).

6ª Etapa. En Dingoche (4.530)
Hoy recorreremos más de doce kilómetros y superaremos una altitud de más de cuatro mil quinientos metros, en Dingoche (4.530). A la salida de Tengboche nos encontramos con una bajada a través de un denso y bonito bosque de rododendros gigantes; pasado éste y una vez cruzado el rio Imja Klola por un impresionantes puente colgante, seguimos su curso por un camino muy bien arreglado, en continua ascensión, pero bastante cómodo. A nuestra derecha, siempre, el majestuoso y omnipresente Ama Dablan.

7ª Etapa. La ruta entre Dingboche y Lobuche (4.940)
Es de unas seis horas, diez kilómetros y de ascenso lento y sostenido a más de cuatro mil metros. La vegetación ha desaparecido.
Una vez llegado a Thukla, la única concentración de alojamientos de esta etapa, comienza una enorme subida que termina en el Memorial del Everest en el que se han levantado Stone Chortens en memoria de todos aquellos que han perdido la vida escalando estas montañas. Las vistas en ambas direcciones son únicas.

Una vez en Lobuche, desde una loma próxima, se tiene una visión espectacular. Con el glaciar Kumbu a la derecha, tenemos el Nuptse (7.855), hombro oeste del Everest, Khumbutse (6.639), Lingtren (6.749) y Pumori (7.161), a sus pies el Kala Pattar (5.645).

8ª Etapa. El recorrido entre Lobuche y Gorakshep (5.164)
Es corto, cinco kilómetros y medio que pueden hacerse en unas tres horas y media. Se inicia con una subida muy suave recorriendo el valle del glaciar Khumbu. La dificultad de este trayecto está en que todo él transcurre sobre las morrenas del glaciar. Hemos llegado.
Desde Gorakshep tenemos a tiro de piedra el Campo Base del Everet (5.365mt). Es un paseo agradable paralelo al Glaciar del Khumbu. Esta a poco más de cuatro km de distancia que pueden recorrerse en hora y media.

Por el contrario, la subida al Kala Pattar es bastante complicada. Desde Gorakhsep y tras cruzar el lecho de un viejo lago, se salva un desnivel de más de 500 mt en una distancia de 1,5 km. El último tramo discurre por grandes piedras, sin ningún tipo de vereda o camino, siendo necesario utilizar las manos. La cima está llena de banderas de oración e instrumentos de medición meteorológica. Su ubicación es perfecta para admirar la panorámica del valle del Kumbu, al pie de las mayores cumbres del mundo, un espectáculo magistral de la naturaleza. No hay palabras, yo no tengo palabras, para describir la belleza de este lugar.
Si no te he aburrido y has llegado hasta aquí es que te interesa la experiencia, pero estarás pensando: no tengo preparación física para hacerlo y no me gusta caminar, no me gusta la fotografía, no tengo ropa ni material suficiente para ello, debe ser carísimo y cosas similares.
Eso no son disculpas. Caminar por el techo del mundo es una experiencia única que está al alcance de cualquiera, yo lo he hecho con 67 años y no soy deportista. Pero eso sí, debes ir acompañado por profesionales y expertos que te ayudaran y aconsejaran en todo lo necesario. Yo lo hice con Phototravel (phototravel.es), hazlo, no te arrepentirás.
No quisiera terminar este pequeño relato sin tener unas palabras de recuerdo y admiración para las gentes que viven en el lugar, para las serpas, esos grandes olvidados que hacen posible que nosotros podamos llegar y disponer de todo lo básico, que es necesario transportar, con gran esfuerzo, con sus yack y a sus espaldas desde Lukla.